jueves, 14 de julio de 2011

¡CAMPAÑA SUCIA A LA VISTA!
Por: AGUSTIN ANGARITA LEZAMA
Se empieza a vislumbrar lo que será la próxima campaña electoral, especialmente, en Ibagué. Al parecer una campaña a la alcaldía contrató al maestro de la trampa, del rumor y de la propaganda negra y sucia para que le desbroce el camino hacia el triunfo. Este psicólogo venezolano ha demostrado habilidades excepcionales para urdir engaños y mentiras, que le sirvan al candidato que lo contrate para ganar electores. Este personaje será el cerebro gris de una campaña a la alcaldía de Ibagué.
La ciudadanía tendrá que estar preparada para informaciones amañadas, tendenciosas, sin sustento, pero que serán utilizadas para desprestigiar y enlodar la honra y la dignidad de los demás candidatos. No tendrán escrúpulos en inventar falsos amoríos, amistades prohibidas o relaciones criminales. Esculcarán y exprimirán la vida privada de los contrincantes y sacarán a relucir todo tipo de calumnias. Para no dejar rastros que pongan en evidencia su delito, utilizarán el voz a voz, el chisme o la conseja.
¿Por qué un candidato tiene que recurrir a este tipo de medios, para poder ganar? Las razones son varias. La primera, es su debilidad. Pero esa debilidad no es solo electoral, lo que es evidente, sino ética, moral y, sobre todo, de formación. Si un candidato tiene las agallas de hacer picardías con tal de ganar, si llega al poder, hará también lo que sea para mantenerse, para recuperar lo invertido, para devolver los favores, para apropiarse y enriquecerse con los dineros de todos. Estas picardías son trabajo de pícaros. . ¡Una campaña corrompida produce gobiernos corrompidos!
La política es el arte de convencer. Para convencer se necesitan argumentos, sensibilidad, facilidad de expresión y de comunicación, pero sobre todo, conocimiento de los temas y de los problemas a resolver. No basta con abrazar y sonreír. Cuando los potenciales electores oyen a un candidato, les interesa escuchar cómo solucionará las dificultades que los atormentan; las propuestas que darán camino a la prosperidad, al desarrollo humano y a la calidad de vida.
Pero cuando un candidato, como dice la gente, es solo “buche y plumas”, para convencer  tiene que recurrir a comprar conciencias. Sus equipos están conformados por personas a quienes les tienen que pagar, porque nunca los convencieron de las bondades del candidato. Como su discurso es de lugares comunes y sin profundidad, apela a hablar mal de los demás. Como no tiene logros propios que resaltar, busca destacar los errores de los demás. Y si no puede se los inventa. Cuando usted escucha hablar a un sabio, la sabiduría se le nota, se le sale por los poros, no tiene que ufanarse de ella. El candidato vacuo, tiene que recurrir a la grosería, a la trapisonda o a la violencia. No hay que olvidar que la grosería y la violencia son el idioma de los que no tienen nada que decir.
¿Estaría usted dispuesto o dispuesta a que personajes de esta calaña, sean la guía del futuro de sus hijos? ¿Cree usted que proyectos como estos, son la solución para una ciudad como Ibagué, que poco a poco se abre camino al progreso y a mejorar su calidad de vida?
Que no crean que los ciudadanos sean tontos. El chimpancé, aunque lo vistan de oro, sigue siendo chimpancé. Pese a las mentiras, los electores saben distinguir entre la esmeralda y la morralla.
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COSTEÑIZACIÓN DE LA POLITICA EN IBAGUE
Por: AGUSTIN ANGARITA LEZAMA
La corrupción es un mal silencioso y presente en muchos ámbitos de la vida, casi se ha vuelto parte de nuestra cotidianidad. Nos hemos acostumbrado a la corrupción y pensamos que no es posible vivir sin ella. Muchos piensan que la única manera de hacer política es por medio ilegales.
En la Costa Atlántica es muy común escuchar que en elecciones se compran votos, que se ofrecen al mejor postor en cada esquina, que se compran jurados de votación, que se adulteran resultados, etc.  Hacer política se ha hecho sinónimo de trampa, mentira y engaño. Un observador desprevenido podría pensar que si bien es un tema serio, es un asunto de los costeños, que no nos atañe ni interesa. Pero está equivocado. Porque la corrupción se ha convertido en camino para acceder a puestos de poder.
La ciudad de Ibagué, desde hace varios años viene sufriendo la costeñización de la política. Se ha llegado al colmo que las ideas no cuentan, que los programas son simples requisitos. Un destacado político regional decía: para hacer política se necesitan plata y votos; si no se tienen votos, entonces multiplique la plata. Hoy por hoy el ejercicio de la política es el desenfreno de los dineros, bien o mal habidos, que corren sin reparos por todas partes.
Para ser elegido se necesita tener disponible una buena cantidad de millones para “aceitar” periodistas para que hablen bien del candidato y le construyan una imagen de prócer o de persona importante. Si el candidato no paga, no “suena” ni se ve en los medios. Se ha llegado al colmo, que algunos políticos ya no salen a los barrios y veredas a conseguir adeptos, confían en que la simple publicidad será suficiente.
Los votos los manejan los denominados “lideres” de los barrios o comunas, quienes le piden al candidato, “oxigeno” para sufragar los gastos de reunir la gente, de darles refrigerios, para movilizarse, etc. Es decir, se ha vuelto costumbre que hay que “arreglar” con varios líderes populares para que pongan votos. Estos han aprendido y cada vez cobran más caro sus favores. Existen algunos que no piden dinero, pero exigen al candidato puestos burocráticos para sus hijos y familiares, o contratos. Otros piden dinero, contratos y puestos.
Hay quienes ofrecen, por cifras astronómicas, “arreglar” los resultados. El negocio lo plantean así: que ellos se encargan, con sus amigos de la Registraduría, para que la elección se dé, no importa los votos sufragados. La compra de votos se ha camuflado como “ayudas”  para el día de elecciones, y pagan pregoneros, testigos electorales y hasta jurados de votación.
La corrupción ha encarecido las campañas. Y se piensa que lo único importante es el dinero. Eso ha permitido que personas sin ningún escrúpulo, ni formación ni experiencia pero con mucho dinero se crean con condiciones suficientes para aspirar a ser elegidos. Son verdaderos ríos de billetes, procedentes de grupos por fuera de la ley o de mafiosos de cuello blanco, los que hoy dominan la política.
¿Si la campaña es corrupta, cómo será el gobierno? No deben quedar dudas. Una campaña corrupta producirá un gobierno corrupto. El que paga para llegar,  llega a pagar y a sacar para recuperar lo pagado. Entonces, de usted depende que la corrupción continúe y avance, o que tengamos gobiernos honestos, serios y comprometidos.

jueves, 30 de junio de 2011

LA CORRUPCION  NOS  CARCOME

Es un lugar común, hablar de combatir la corrupción. Es un discurso desde el que se hacen grandes promesas, pero que en la práctica los hechos son tan escasos, que la corrupción sigue su curso, rampante, ascendente y sin reparos. Esto no quiere decir que la corrupción deba continuar su camino y que lo único que se pueda hacer es encogerse de hombros. No, de ninguna manera.
La corrupción le repartió dinero a manos llenas a los hacendados poderosos, y para tapar el sol con un dedo, también a centenares de campesinos pobres. ¿Y, entonces, cuál fue el problema? Que si sumamos el dinero entregado a centenares de miles de trabajadores del campo, y lo comparamos con la cantidad entregada a unas pocas familias poderosas que laboran el agro, nos damos cuenta que se les dieron mucho a poquitos y poquito a muchos. La función del Estado no es ayudar a los que no necesitan sino, y especialmente, a los necesitados. Y si esta ayuda a los poderosos, se hizo para pagar favores por apoyos electorales, la cosa empeora. Es corrupción utilizar los dineros públicos, los dineros que se recogen de los impuestos que pagamos todos, para beneficiar a unos pocos, que además, no pasan necesidades.
Los hospitales están en crisis porque la salud se convirtió en un negocio para beneficiar a los grupitos que siempre ganan y perjudicar a las mayorías que siempre pierden. Muchos pobres se  mueren esperando atención en las puertas de los centros hospitalarios, mientras otros disfrutan de los dineros que se apropiaron y que convirtieron en lujosos hoteles, campos exclusivos de vacaciones y descanso… La corrupción no solo está en la salud, se ha descubierto en los trámites de las pensiones, en los negocios del ejército, la policía, la armada y la fuerza aérea;  en la justicia; en las ejecuciones viales, en las investigaciones judiciales y de seguridad, en los contratos de educación para entrega de dotaciones, refrigerios, salas de cómputo, construcción de aulas, polideportivos, bibliotecas, etc. Se ha detectado corrupción en los aeropuertos; en la entrega de licencias de importación y exportación; en el deporte; en las ayudas a los damnificados; en las entregas de subsidios de vivienda; en la compra de droga para enfermedades de alto costo; en las cárceles…
En la corrupción convergen muchos de los problemas de este país. Combatir la corrupción es más importante que cualquier otra de las dificultades que nos aquejan. Si acabamos la corrupción se generaría empleo digno y permanente. Se abrirían oportunidades para nosotros, para nuestros hijos y nietos; se construirían y dotarían hospitales, escuelas, colegios, bibliotecas y polideportivos. Las universidades públicas tendrían recursos para financiar  educación con calidad, cupos suficientes para los hijos de los pobres, investigación pertinente, laboratorios dotados, prácticas suficientes y oportunas. La vivienda de interés social sería eso, de verdadero interés social. El campo recibiría el apoyo que merece y necesita. Los pobres no se verían empujados a la delincuencia, al tráfico de estupefacientes, a la prostitución, al desempleo y la desesperanza.
La pasividad, la apatía y la complicidad permiten que este país, este departamento y esta ciudad se deterioren. La culpa no es sólo de los corruptos sino también de nosotros que los dejamos hacer, que los elegimos para que roben, de nosotros que cerramos los ojos para no ver lo que nos hacen.

jueves, 16 de junio de 2011

LA SALUD INTESTINAL
Por: AGUSTIN ANGARITA LEZAMA
Un intestino normal debe tener deposiciones de buena consistencia después de cada comida del día, por lo general, dos o tres veces. La deposición debe salir fácilmente, sin esfuerzos, sin dolor y sin tardanza. Con alimentación sana, las deposiciones casi no tienen olor. Cuando nuestra alimentación es demasiado rica en azúcares, harinas y proteínas, se modifica la flora bacteriana normal del intestino, favoreciendo el desarrollo de una flora de putrefacción que es patógena y agresiva para el organismo por las toxinas que produce y contiene.  Esto repercute en el estado general y si el organismo tiene enfermedades, las agrava, pues favorece la desorganización de varios sistemas, especialmente, el inmunitario. No tener deposiciones diarias es intoxicar gradualmente al organismo.

Estreñimiento es la evacuación retardada de materia fecal del intestino. La frecuencia se reduce a una vez diaria y en ocasiones cada dos o más días. La deposición es seca, dura,  de mal olor. Puede producir dolor al evacuar y necesitar esfuerzo. Un intestino si presenta problemas en el tránsito puede depositar desechos tapizando sus paredes. Según Irons: “Estos depósitos fecales pueden alcanzar de 7 a 9 mm de espesor y adquirir la consistencia de un neumático. Estos desechos le impedirían al organismo la absorción de vitaminas y sales minerales. Un problema intestinal crónico puede ser el origen de carencias nutricionales”.

El estreñimiento por el estancamiento de las heces irrita al colon, produciendo inflamación y espasmos. Además, la alimentación con exceso de harinas, azúcares refinados, preservantes químicos y carne de cerdo, el bajo consumo de agua, la mala masticación ligada a comidas apresuradas, son responsables de producir materias intestinales ricas en productos mal digeridos, que desarrollan flora bacteriana agresiva, que genera toxinas y gases nocivos. Una verdadera autointoxicación ocurre por el envenenamiento crónico debido a toxinas y gérmenes patógenos que proliferan en la materia intestinal estancada. 

El colon o intestino grueso es la última parte del intestino. Su principal función es reabsorber agua con el fin de concentrar las materias fecales mientras las conduce a su evacuación. Es un mecanismo de precisión asombroso. Para que la deposición tenga consistencia normal, es preciso reabsorber un 86% de agua. Si se reabsorbe el 88%, la deposición es demasiado dura, y con un 82% la materia fecal es muy fluida. El colon está recubierto por una delgadísima capa de unas 20 a 25 milésimas de milímetro de espesor. Detrás de este revestimiento se encuentran los capilares sanguíneos y linfáticos. Es decir, las heces en el intestino están separadas de la sangre de los capilares por una membrana muy fina y frágil, que se renueva cada dos días.

La gran mayoría de los enfermos que padecen enfermedades crónicas degenerativas, presentan problemas intestinales de varios años de duración, mucho antes que se descubriese su enfermedad. El principal síntoma es el estreñimiento crónico, que lleva a algunos a utilizar laxantes. Los laxantes estimulan las membranas del intestino, para obligarlas a funcionar,  irritación que debilita al colon, y puede volverlo dependiente de ellos.

Cuando la delgada membrana del intestino conserva su estructura normal, está protegido contra la reabsorción de microbios y toxinas, pero cuando nos alimentamos mal, esta delicada membrana se vuelve anormalmente porosa y deja pasar bacterias y venenos. Por eso es saludable recurrir a los lavados intestinales, operación sencilla, fácil y de mucha eficacia que explicaré en próximas columnas. 

lunes, 13 de junio de 2011

CIENCIA Y POLITICA
Por: AGUSTIN ANGARITA LEZAMA
La revolución científica vinculó el conocimiento del mundo al cambio permanente de la ciencia, la tecnología y la producción. Esta estrecha relación se ha venido haciendo más fuerte, modificando la vida cotidiana de las personas.

Estos avances se pueden caracterizar por la extensión y profundidad de los conocimientos actuales y las consecuencias que su aplicación tiene sobre la vida humana. Un importante avance es la capacidad de CREAR cosas. La ciencia pasó de la observación del mundo a la creación de un mundo. Los conocimientos de la física cuántica, que exploró las entrañas más íntimas de la materia y la energía, hicieron real  la creación de mundo en el laboratorio. Infortunadamente, así como se aprendió a crear mundo, también se aprendió cómo destruirlo con las bombas atómicas y  la tecnología para la guerra.

Las ciencias de la vida también tuvieron su impulso. La biología y las ciencias afines dejaron de ser observadoras y descriptoras del mundo vivo, y pasaron a ser ciencias que también crearon vida. Las biotecnologías y la biomedicina son su más espectacular demostración. El desarrollo de la cibernética, la microelectrónica y las ciencias de la información nos ha acercado a la creación de vida artificial, expresada en sistemas tecnológicos cada día más autónomos como la robótica y la inteligencia artificial. Con los nuevos instrumentos que se han creado, se ha emprendido la transformación de la materia y de la vida a gran escala y profundidad, creando verdaderas maravillas. Sin embargo, a la par  se  genera miseria, dolor, deterioro ambiental, sensación de vacío, de futilidad, soledad y desesperanza. ¿Qué ha ocurrido, que las maravillas prometidas se empequeñecen con las consecuencias no esperadas?

La ciencia y su saber ya no garantizan la certeza y seguridad de recorrer por las autopistas de la verdad, como se creía antes, sino sobre unas bases permanentes y crecientes de incertidumbre y azar.

Desde la modernidad, el conocimiento humano que producía la ciencia era investido del poder absoluto de ser verdadero, exacto y con la capacidad de predecir el futuro. El conocimiento científico desplazó a todo otro saber, hasta convertirse en representante único y legítimo del saber humano. Los saberes populares (incluyendo los métodos curativos y preventivos) quedaron reducidos, en el mejor de los casos, a conocimientos folclóricos, exóticos, de segundo nivel. La ciencia, que generó la creencia en que todo se podía conocer, predecir y manipular en beneficio humano, se enfrenta a un conjunto de  problemas, donde se destaca el deterioro ambiental, en el que la manipulación, el control, el conocimiento exacto y la predicción son, prácticamente imposibles.

Nuestra manera de conocer, que nos prometía seguridad y certezas está en crisis. Sus manifestaciones más significativas se evidencian en la estandarización de la vida humana y en la pérdida de la sociodiversidad, con estados sociales de homogeneidad y equilibrio. En términos de vida y sociedad, homogeneidad y equilibrio equivalen a muerte. Las manifestaciones espirituales de la crisis tienen que ver con inversiones valorativas en las que trabajo se reduce a empleo, el amor al sexo, la salud a la reparación de la enfermedad, calidad de vida al consumo, la vida familiar a su vida económica y la persona al individuo. Esta homogenización conduce al mayor empobrecimiento de la diversidad espiritual humana, a la exclusión y marginación del otro, de la otra y de lo otro. ¿Sabrán los políticos de qué hablan cuando prometen ciencia y tecnología? 

jueves, 2 de junio de 2011

LA GUERRA CONTRA LAS CONSULTAS

No había terminado la Registraduría de entregar los resultados de las últimas consultas municipales cuando ya tronaban voces haciendo registro del inconformismo con este procedimiento democrático. Que la abstención fue abrumadora; que una consulta es un gasto innecesario; que con ese dinero se podrían construir un número importante de colegios u hospitales o carreteras; que lo mejor es que se haga a la vieja usanza de reunir a los simpatizantes y escoger candidatos, etc.
No comparto ese inconformismo. Colombia acaba de celebrar doscientos años de vida republicana. Y este año se celebran los 20 años de promulgada la Constitución. En la carta Magna se estableció un nuevo tipo de democracia: la democracia participativa. Dicho de otra manera, Colombia, como tal, lleva el 90 por ciento de su vida independiente, bajo los designios de la democracia representativa, es decir, de la voluntad de unos pocos que se apropian la vocería de los demás y gobiernan a su amaño. La constitución establece que los ciudadanos, sin intermediarios, de manera directa, puedan hacer parte en la toma de decisiones. Pero un pueblo, al que no se le ha permitido participar, y de un momento a otro, se le abre la puerta de la participación, es apenas normal que desconfíe, que sea retrechero, incrédulo.
La primera consulta en Ibagué fue promovida por el Partido Liberal, para la escogencia de su candidato a la alcaldía. Ganó Rubén Darío Rodríguez con una magra votación y con un total de participantes alrededor de 15 mil. La segunda consulta, también del liberalismo, movió un poco más de cuarenta mil personas y escogió a Jesús María Botero. La consulta pasada, fue convocada por dos partidos, el liberal y el de Unidad Nacional, conocido como la U. Y llevó a las urnas unos 75 mil electores. Lo que quiere decir que el procedimiento poco a poco gana legitimidad y los ciudadanos aprenden a utilizarlo. Claro que a los que no les gusta la democracia, a los que les gusta decidir de manera autoritaria y sin consultar a nadie, les molesta este proceso y refunfuñan por los costos que representa este tipo de ejercicios democráticos.
Gastar en institucionalizar el país es y será bueno siempre. Que la ciudadanía aprenda a utilizar canales democráticos es mejor a que decidan por ella unos pocos, ya sea utilizando las armas o mecanismos de presión como el clientelismo, la corrupción y la politiquería. Los que se quejan de la abstención recurren a artimañas para justificar sus cuentas. Las consultas sólo se realizaron en 271 de los 1102 municipios de Colombia, en solo la cuarta parte del país. El 75 por ciento de los colombianos no votaron porque en sus municipios no había consulta. Luego comparar los resultados de la consulta con el total de ciudadanos aptos para votar es una argucia de mala calaña. Por otro lado, si únicamente votaban los miembros de unos partidos, la votación contada debería contrastarse con el caudal de militantes de esos partidos no con la totalidad de la población.
Las consultas son un mecanismo nuevo que tiene el encanto que le permite al ciudadano, al que nunca lo tienen en cuenta, decidir sobre quien debería ser su candidato. Es posible que aun tenga muchas fallas, pero la solución es depurarlas, mejorarlas, no acabarlas.

jueves, 26 de mayo de 2011

POLÍTICA O POLITIQUERÍA


Por: Agustín Angarita Lezama
La madre de un estudiante, me decía, no sin cierta rabia entremezclada con desencanto, ¿para donde va este país? Estamos inundados de corrupción y mentiras, nuestros hijos miran con asco todo lo que tenga que ver con la política y sus instituciones. ¿Qué hacer, entonces?
Esbozo una respuesta a esas inquietudes. Una cosa es política y otra muy distinta politiquería. Lo que usted ve por muchas partes es la práctica ramplona y bochornosa de la politiquería. Esta se guía por la idea equivocada que la política es para utilización personal, que se hizo para manipular, para aprovechar oportunidades en beneficio propio, en pocas palabras, que con tal de llegar no importa cómo se haga. Es decir, que el fin justifica cualquier medio. Vea señora, no se equivoque, si usted escucha a un candidato hablando mal de los demás, inventando todo tipo de cuentos y mentiras, prometiendo esta vida y la otra, no lo dude, usted está frente a un ejemplar destacado de la politiquería, sea mujer u hombre.
¿Que aún no le queda claro el asunto? Un politiquero, como no tiene ideas ni propuestas, muestra su chequera, derrocha dinero, ofrece pagar testigos y pregoneros el día de las elecciones, paga periodistas y comunicadores para que hablen bien de él, para que inventen fantasías sobre cualidades y realizaciones. Si escucha con atención a una o a uno de esos politiqueros, constatará que no tienen un programa articulado, coherente y serio de propuestas y proyectos, sino una lista, que se parece a las del mercado, donde apuntan una serie de necesidades, tratando de impresionar sobre lo que quieren hacer. Si les mira la hoja de vida, verá que la rellenan de cursillos elementales o se inventan estudios en universidades extranjeras para aparentar sabiduría. Pero cuando lo conoce,  se da cuenta que hablan y escriben tan mal, que no es posible que hayan estudiado mayor cosa.
¿Qué le explique que es un político? Señora, un verdadero político piensa y vive para el bien común, ha sido desde siempre su estilo de vida, su costumbre. Cuando se comunica, lo hace para entender y que lo entiendan, no para engatusar ni engañar. Está dispuesto a decir la verdad, sin importar costos, a mantener contacto directo con sus conciudadanos. Un político llora de emoción, no para impresionar ni para que le tomen fotos. Reconoce sus defectos y trabaja sin descanso para subsanarlos. Un político convence electores, no paga para que voten por él. Un político tiene las manos limpias y el corazón sereno, por eso no hace política insultando, denigrando ni mintiendo. Un político abomina la corrupción.
Quiero, querida señora, que este domingo que se vota en la consulta para escoger candidatos de dos partidos, distinga con facilidad. Los politiqueros se creen únicos, verdaderos, puros y están dispuestos a ganar, así sea con trampas. Utilizan la táctica de los pájaros tirándole a las escopetas: compran conciencias y hacen todo tipo de trampas y triquiñuelas, pero para ocultar su pecado, salen a gritos a acusar a los demás. De los politiqueros ni siquiera sus esposas o esposos hablan bien… Un político ofrece un programa articulado, coherente, realizable, innovador y por ese es que hay que votar. La ley exige voto programático, no votar por una imagen que se diluye una vez haya capturado su voto. 

sábado, 21 de mayo de 2011

DEPENDENCIA Y AUTONOMIA PARA LA CONVIVENCIA

Por: AGUSTIN ANGARITA LEZAMA
Según estudios la tierra se formó hace cinco mil millones de años. También, que hace cuatro mil quinientos millones de años emergió la vida en la tierra. Mucho más cerca de nuestros días, hace sólo unos cinco millones de años, aparecieron unos seres que se diferenciaron de los primates y tomaron una posición completamente erecta y desplazamiento bípedo, eran los homínidos, un intermedio entre los grandes simios y los humanos actuales. Los homínidos pasaron por diferentes transformaciones y, al parecer, hace millón y medio de años, se expandieron por lo que hoy se conoce como Europa, África y Asia. Hace escasos doscientos mil años aparecieron los humanos. Somos muy recientes en este planeta.
homínido
Todos los seres vivos están constituidos por células. Todas las células poseen una membrana que los diferencia del medio exterior. Esa membrana separa a ese ser vivo de su ambiente pero no lo aísla. No lo aísla porque esa célula necesita del medio para sobrevivir. De él toma lo que necesita y vive en permanente intercambio de materia, energía e información. Es decir, la célula depende del medio en que vive para mantenerse viva. Con el tiempo las células se unieron y conformaron  seres multicelulares: animales, árboles, plantas, primates, homínidos…
Uno de los aspectos que consideran clave en la transformación de los homínidos en humanos, es la cultura. Los humanos, como cualquier ser vivo, son dependientes. Pero los seres humanos no son todos iguales, existen en una variedad increíble, por lo tanto han construido con el discurrir del tiempo sus propias costumbres, hábitos y normas de conducta, es decir su autonomía. En su interdependencia y autonomía con otros seres vivos y no vivos, surgió la cultura, el lenguaje, la solidaridad, la sociedad… Los estudios sobre la vida y su evolución nos enseñan la importancia de la interdependencia para los seres vivos. La vida como tal de los humanos se da en el lenguaje, en la cultura, en sociedad. Pero no siempre la cultura recoge lo que ha aprendido y enseñado la biología.
Nuestra sociedad y nuestra cultura nos enseñan que somos seres independientes, que nuestra relación con los otros es una relación mediada por intereses. Nos enseñan a entender la solidaridad como un acto de caridad, donde el que algo tiene da a los que nada tienen, casi siempre mediado por el deseo terrenal o celestial de gratificación. Desde la biología se aprende que como seres dependientes necesitamos de los otros y que cualquier acto que afecte al otro, nos daña, nos lastima. En contraste, desde la cultura patriarcal en la que  crecimos, aprendemos que la naturaleza es algo que existe fuera de nosotros, que es independiente de nosotros y que es algo para dominar, para controlar y poner a nuestro  servicio. Son dos maneras muy distintas de relacionarnos entre nosotros y con la naturaleza.
Si un individuo siente y entiende que es dependiente y autónomo, y que por su interdependencia convive con otros humanos que también se sienten y son autónomos, la manera de convivir es en el respeto. Viviendo en el autorrespeto y el respeto por el otro y la otra, por los otros seres vivos no humanos, por los seres no vivos, y construyendo día a día nuestra autonomía y respetando la de los otros, construimos caminos para la paz, la convivencia en el respeto y la solidaridad.