jueves, 23 de agosto de 2012


AGROCENTRO:
UNA ESTRATEGIA VERDE Y SOSTENIBLE PARA EL CAMPO DE IBAGUÉ

Por: AGUSTIN ANGARITA LEZAMA
Según cifras, nuestro continente es socioeconómicamente el más desigual del mundo. Colombia está ubicada en la lista de los países más desiguales de América. Uno de los indicadores que reflejan esta desigualdad es la acelerada urbanización de la región, dicho de otro modo, predominio de la ciudad sobre el campo. El abandono rural es evidente. La pobreza en el campo va en ascenso. En el país tenemos municipios con crecimiento poblacional negativo, siendo más los habitantes que se marchan que los que se quedan.
Como una propuesta para fomentar y fortalecer el sector agropecuario y agroindustrial, se viene trabajando en la consolidación de un Agrocentro. Este no sería una central de abastos, ni bodegas de almacenamiento. Es más una fortaleza tecnológica de organización, información, asesoramiento y promoción, que un desarrollo burocrático. Lo que se pretende es que conociendo la oferta de nuestro campo, servir de enlace con los que necesitan los productos de nuestros campesinos. Teniendo la información precisa de la demanda, se pueden organizar cadenas integrales de abastecimiento. De esta manera se superan esquemas obsoletos de producción que retardan y debilitan el desarrollo rural.
Si por ejemplo, los grandes centros de comercio o las cadenas de hoteles y restaurantes demandan un producto que reúna unas características en peso, tamaño, calidad y cantidad, el Agrocentro apoya a la Secretaria de Desarrollo Rural y a laUmata para que la producción rural tenga este norte comodirección. La asistencia técnica permanente y de mercadeo tendría ahora derroteros claros. El Agrocentro, al conocer la oferta de productos campesinos, podría saber los tiempos de producción, por lo tanto, vender con antelación las cosechas superando un escollo que golpea la economía campesina como lo es la comercialización deficiente.
Con la información de demanda, los campesinos entenderían la necesidad formas asociativas y empresariales para obtener producción tecnificada y a escala, acceder a seguros de cosecha y a producción limpia con sellos ecológicos certificados. Ibagué estáen el segundo anillo de suministro de alimentos de Bogotá, el más importante mercado del país.Bogotá, para su seguridad alimentaria, necesita de nuestros campesinos y de lo que ellos trabajan. El Agrocentro es el espacio que facilita y posibilita esta oportunidad.
Un punto crítico para el campo local es el ya aprobado TLC con los Estados Unidos. El Agrocentro es la instancia de competitividad por excelencia. Desde allí se deben construir participativamente opciones que abran nuevos mercados, que permitan resistir la llegada masiva y a precios subsidiados de productos norteamericanos y ofrecer líneas novedosas con valor agregado en nuestros productos. Con el Agrocentro se pueden reducir costos, mejorar precios y el acceso y cobertura del crédito,  facilitar insumos, reducir intermediarios y generar empleo y mayores ingresos.
El Dr. Luis H. Rodríguez, es su discurso de posesión como alcalde de Ibagué, habló de cinco estrategias que guiarían su programa de gobierno. Dentro de ellas estaba una denominada Ibagué verde y sostenible. El Agrocentro es parte de la materialización de esta estrategia que busca contribuir a superar la pobreza, la miseria, el abandono y el atraso de nuestras 147 veredas, que representan más del 90 por ciento del territorio del municipio. El Agrocentro muy pronto será una realidad para nuestros campesinos en Ibagué.
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lunes, 20 de agosto de 2012


MOVILIZACION SOCIAL POR LA EDUCACIÓN
Por: AGUSTIN ANGARITA LEZAMA
El título de este artículo podría sonar rimbombante. Pero es ajustado a la realidad que ha generado la alcaldía y su secretaría de educación en la ciudadanía y la comunidad educativa. Es que han logrado concitar un verdadero concierto de voluntades en torno a la construcción participativa del Plan decenal de educación. Veamos las cifras para entender este proceso.
El 23 de marzo se lanzó exitosamente el Plan con la asistencia al teatro Tolima de más de 1.000 personas. Luego se organizaron mesas de trabajo en las 13 comunas y en los 17 corregimientos del municipio con la participación de casi 2.000 personas entre estudiantes, profesores, líderes comunitarios y padres de familia. También las universidades, el Sena, los funcionarios de la Alcaldía, la población discapitada, los jóvenes, los agricultores y la población rural organizaron mesas de trabajos con alrededor de 600 asistentes. A través de la página www.ibagueaprende.com se organizaron 7 foros guiados por especialistas en educación y se registraron 1.908 comentarios. En la misma página 2.987 visitantes han participado en el chat.
El pasado 9 de agosto se realizó en todo Ibagué una jornada pedagógica que se denominó la Aprendetón. Participaron más de 110 mil estudiantes, alrededor de cuatro mil docentes, 235 instituciones educativas públicas y privadas tanto urbanas como rurales. Esta fue una jornada de participación sin precedentes en el país, en la que se buscaba escuchar todas las propuestas, proyectos, sueños, ideas, críticas y recomendaciones para construir entre todos una educación de calidad, pertinente y universal, que garantice un futuro digno, seguro y próspero para los ibaguereños. La educación fue el motivo lúdico, festivo, creativo,  de reflexión y participación.
La Aprendetón también abrió la posibilidad de expresión ciudadana a través de las redes sociales. La página web tiene a la fecha casi 6.000 visitantes registrados. En Twitter son 600 los seguidores y el día del evento fue tendencia entre los millares de seguidores de esta red en toda Colombia. En Facebook ya hay casi 1.400 seguidores.
Si sumamos todas las expresiones que el Plan Decenal de educación ha logrado registrar son casi 140 mil. Los ibaguereños han demostrado que sí les interesa la educación, que sienten una preocupación viva por su calidad, financiación, gratuidad, cobertura y organización, así como el fortalecimiento de la creatividad, la lúdica, la ética, la ciencia y la tecnología, además de otros aspectos nodales de la educación que deberá implementar el municipio en la década que se avecina.
Está en marcha otro proceso de consulta ciudadana para involucrar a empresarios, padres de familia, comerciantes, profesionales y ciudadanos del común en este esfuerzo centrado enla educación. Se repartirán 150 mil formularios para que el sentir de muchos se pueda expresar. Se hablará con el Concejo Municipal para que los resultados del Plan Decenal se conviertan en política pública del municipio.
Se aspira que al final del proceso, a mediados del mes entrante, y después de la sistematización y discusión colectiva en un foro ciudadano junto con los expertos que aportaron con la creación de la primera agenda para el debate, se le pueda entregar a la ciudadanía, en el cumpleaños de Ibagué, un proyecto soñado por más de 200 mil ibaguereños. Toda una verdadera movilización social por la educación, convocada por el alcalde de Ibagué.
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viernes, 10 de agosto de 2012


PONÍENDOLE CORAZÓN A LA RAZÓN

Cuando la conocí sentí que era una mujer especial. De personalidad arrolladora, sabía decir las cosas con una gracia, simpleza y sinceridad que causaba encanto. De esas mujeres paisas echadas para adelante, dispuestas a comerse el mundo de una sola dentellada. Muy joven casó con otro paisa. Él, muchacho estudioso, de origen humilde y con ganas de triunfar, que estudió con sacrificios pero con esmero y pronto ganó una beca para estudiar en el prestigioso MIT de Massachusetts. Como siempre en ese Instituto, el estudio era riguroso y exigente. Él y su esposa, dos provincianos en Boston, se las arreglaban como podían. Ella aún amamantaba a su hijo mayor.
Desde temprano él partía a la universidad. Ella se quedaba sola con su hijo, lo complicado era que no podía salirporque no hablaba una palabra en inglés. A las pocas semanas su esposo le presentó un compañero de estudios en condiciones similares, recién casado con una vietnamita que desconocía el idioma gringo y con un retoño reciente. Las dos tenían cosas en común. No hablaban inglés, no tenían recursos ni posibilidades de entrar a una academia a aprenderlo, eran jóvenes casadas con científicos prominentes de sus países, tenías hijos en edad parecida y les encantaba hablar…
Los abuelos dicen que la necesidad mueve montañas. Estas mujeres se hicieron muy amigas. Durante el tiempo que sus maridos estudiaban y se preparaban tecnológicamente, ellas compartían largas horas, cuidando sus niños, cocinando, lavando y arreglando sus improvisados hogares. Cada una le contaba a la otra los pormenores de sus vidas, desde la niñez al matrimonio, sus anécdotas memorables, sus secretos y sus cuitas. Se podría decir que fueron tres años hablando sin parar. Mi amiga nunca aprendió a hablar inglés ni menos vietnamita. Su amiga tampoco aprendió inglés ni castellano…
Todo el tiempo cada una habló en su  idioma, sin ambages ni cortapisas. Una magia especial creció entre ellas, se aprendieron a respetar, a querer y con el tiempo, estoy seguro, que se entendieron hasta en lo más mínimo. La necesidad de comunicación, la urgencia de mantenerse vivas, la fortaleza de ser madres y mujeres, no sabría explicar qué circunstancias movieron este caso, pero así ocurrió. Como dijo Pascal: el corazón tiene razones que la razón no comprende.
Han pasado casi cinco décadas y estas mujeres se siguen escribiendo de manera puntual. La una en vietnamita y la otra en castellano. Mi amiga la reconoce como parte de su familia y de sus afectos. Creo que la asiática siente algo similar.
Me asalta una duda. ¿Cómo es posible que muchos con la facilidad que da el poseer un mismo idioma, con todas las posibilidades para comunicarse, hacer amigos y conocerse, no cultiven amistades sino soledades y amarguras? Hoy los medios de comunicación incomunican y en el mundo más interconectado y comunicado, mucha gente vive sola, triste y ensimismada.
El mercado aprovecha esta circunstancia y nos vende aparatos personales para desconectarnos del mundo y escuchar música, para jugar solos o para trabajar aislados. Contrario a las mujeres de esta historia, son muchos los que en medio de la soledad y la depresión, buscan la compañía de las drogas, del juego extremo y hasta del suicidio. ¡Un mundo sin corazón,pero cargado de razón!
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viernes, 27 de julio de 2012


ENVIDIA CONTRA PROGRESO

Cifras de la Secretaría de salud expresan que la primera causa de muerte en el municipio son las enfermedades cerebro vasculares. Sin embargo, la habladuría popular las contradice argumentando que aquí la gente se muere más de envidia que de derrames cerebrales o infartos cardíacos. Y cuando el río suena…
La envidia es una enfermedad sicológica producto de la sensación de inferioridad frente a otros. Se quiere lo que tienen los otros. No importa si no se poseen merecimientos, cualidades o posibilidades. Simplemente, se quiere. Como la inferioridad es evidente, se recurre a diversos tipos de artimañas para conseguir el objetivo  anhelado. El envidioso considera válido mentir, urdir triquiñuelas y engañifas para rebajar a otros. Está convencido que si rebaja al otro, él sube. El envidioso gasta su tiempo, que debería emplear en acciones que le permitieran brillar con luz propia, en idear patrañas, en crear desconfianzas en su jefe alrededor del envidiado. Nada de reconocer cualidades en los demás. Si acaso le toca admitir algún valor lo hace de contera, como apéndice positivo a una lista inventada de cosas negativas. Esa envidia le carcome el alma permanentemente…
Ibagué vive un auge de inversión que le va dando la imagen de un gran centro de negocios, de una ciudad atractiva para invertir capitales. La avenida sesenta, llamada por algunos la milla de oro, es fiel reflejo de lo dicho: dos grandes centros comerciales en construcción, dos hoteles de primera línea, una importante librería, una clínica… En otro lugar de la ciudad está en construcción otro gran proyecto comercial… Ya está listo el lote, los estudios urbanísticos, arquitectónicos y comerciales de una gran clínica médica dotada de tecnología de última generación, como la merece una Ciudad Región como Ibagué. Tome la ruta al salado por la vía a Ambalá y constatará como crecen como espuma los proyectos de vivienda en altura, igual ocurre de la plazael Jardín hacia abajo…Solo por nombrar algunos proyectos, porque hay más. Esto, que debería generar orgullo y satisfacción, para muchos en fuente de envidia.
Entonces, los envidiosos aprovechan a algunos medios de comunicación para propalar sus mentiras: que en Ibagué nadie invierte porque no hay agua y que no habrá progreso. ¿Y los que ya están gastando grandes cantidades de dinero lo hacen porque son unos tontos, que no estudian el mercado y las opciones de futuro, y no se habían dado cuenta que agua no hay? ¿O será la envidia recalcitrante de los que prefieren apostarle al fracaso de la ciudad, con tal que los demás no triunfen?
Conozco colegas que por su trasegar profesional exitoso, han sido llamados por universidades a enseñar sus experiencias y conocimientos. Para ello deben presentarse a un concurso de méritos y ganarlo. Los envidiosos, que en algunos casos han tenido éxito gracias a embaucamientos, triquiñuelas y actos corruptos, corren a desconocer esos triunfos profesionales y académicos con argumentos sin fundamento pero cargados del odio que empaña sus miradas y corroe sus espíritus…
Qué bueno que toda esa energía que circunda la envidia se pusiera al servicio del progreso y el desarrollo de todos. Qué bueno que los envidiosos encabezaran verdaderas causas  para beneficio colectivo, o que por lo menos se hicieran a un lado, mascullando amarguras, pero dejando hacer.

lunes, 16 de julio de 2012


VENGANZA CONTRA LOS ANCIANOS
Esto que parecería un título sacado de una novela de horror, es la terrible realidad que viven nuestros adultos mayores, como eufemísticamente los denomina el Estado. En Colombia ser viejo es convertirse en un estorbo. Mientras que en los países orientales, por ejemplo, a los viejos se les venera, se les considera depositarios de unos bienes sociales muy importantes como lo son la experiencia y la sabiduría, entre nosotros, las ideas de los viejos se asumen como anticuadas,mandadas a recoger y poco dignas de crédito. El mensaje es desolador: envejecer es casi un delito.
En otras oportunidades he hablado sobre la veneración a ser joven, a mantenerse joven, o a aparentar serlo. Lo demoledor para el espíritu es la manera como son tratados nuestros ancianos. Las familias adineradas los recluyen en sitios donde no incomoden, donde no molesten, donde no afeen el paisaje. Los pobres, simplemente los echan a la calle… Duele encontrar ancianos olvidados tratando de sobrevivir implorando una ayuda caritativa o una limosna. Muchos, enfermos de cargar los años, arrastran sus miserias, dolores y abandonos, ante la indiferente mirada de una sociedad que cree que será eternamente joven.
Pero donde no existen excusas válidas es en el trato que les da el Estado. Algunos muy enfermos, para cobrar sus siempre insuficientesmesadas pensionales, se les obligan a ir personalmente, se les somete a hacer interminables colas, a demostrar ante autoridad que están vivos para que ella expida una certificación de supervivencia, como si su presencia no bastara. Duele verlos en sillas de ruedas aguardando una cita médica, o un trámite o cualquier talanquera burocrática. El Estado no tiene ninguna consideración con quienes les sirvieron, con quienes entregaron sus vidas construyendo las instituciones.
A la paquidermia del Estado se le suma la estulticia de algunos funcionarios públicos. A una abuela sus nietos decidieron llevarla de paseo. Se ausentó un tiempo y no cobró sus mesadas. Cuando regresó, hizo el trámite de la constancia de supervivencia, para solicitar el pago de los dineros no cobrados. Su sorpresa fue mayúscula cuando el funcionario de la ventanilla le dijo que debía traer las supervivencias anteriores…Ella le alegó, con sobrada razón, que si hoy estaba viva, lo más lógico era que en los dos meses pasados también debió estarlo. Nada ni nadie hizo entender al fulano de lo absurdo de su petición. Ni siquiera su dificultad para trasladarse por sus muletas, su escasa visión ni sus más de ocho decenas de calendarios encima…
Dudo que una sociedad que no venera sus ancianos, que no los respeta ni protege, tenga futuro. Una sociedad que desprecia la sabiduría se aferra a sus errores. Una comunidad que no valora la experiencia se condena a traspiés y equivocaciones permanentes. Detrás de cada arruga, de cada surco en la piel, de cada cana, hay una historia, un saber, una vida, una enseñanza, que no nos podemos dar el lujo de desperdiciar. En la arrogancia de los jóvenes que se burlan de los viejos está su inconciencia, su ignorancia, pero también la escasa formación hogareña y de la escuela en el respeto por la dignidad humana.
En el municipio, guiado por la Alcaldía, se discute un Plan Decenal de Educación, ojalá este pueda ser un tema a debatir entre todos…
@agustinangarita

jueves, 12 de julio de 2012


EL ENCANTAMIENTO DE LA RUTINA

Mecanizar un asunto es poder realizarlo de manera automática, rápidamente, sin pensarlo mucho. Este actuar mecánico tiene algunas ventajas, pero puede entrañar dolorosos problemas. Es la rutina que embelesa, que encanta, que envejece los corazones. Chico Buarque, poeta, músico, compositor y escritor brasileño escribió hace años la canción “Cotidiano”, que dibuja con dolor el rutinario comportamiento de las personas. Habla de una mujer casada que cada día y siempre hace todo igual, sonríe con su sonrisa puntual, repite el mismo “cuídate” al despedirse y su vida es una larga línea, gorda, oscura y sin cambios.
Esas rutinas se repiten en infinidad de oficinas, donde funcionarios a los que el tiempo ha vuelto grises, acumulan papeles, trabas y talanqueras, para multiplicar una mil y veces actuaciones que casi nunca van a ninguna parte. Con estos rutinarios comportamientos el servicio empeora sin parar, la indignación de los usuarios igual y el tedio y la desidia de los funcionarios crece y crece.
Las rutinas equivalen al canto de las sirenas que obnubilan el entendimiento. En la vida familiar se convierten en un fárrago que estorba y dificulta el fluir de armonías hogareñas. En las parejas las relaciones se endurecen, pierden flexibilidad y van abonando los caminos del hastío, el aburrimiento y el desamor.
En las instituciones educativas los alumnos se adormecen escuchando clases de maestros que de tanto repetirlas sin modificación alguna, parecen que recitaran letanías abstractas.
Los accidentes aumentan porque la rutina hace que los controles se hagan laxos y permisivos. Los soldadores dejan de usar los protectores visuales, porque llevan años soldando y no les ha pasado nada… Los vecinos de los volcanes se niegan a abandonar sus parcelas ante evidencias de movimientos internos en las entrañas volcánicas, porque ellos llevan años viviendo allí, y esos cambios son rutinarios y para ellos no son peligrosos…“A mí nunca me había pasado nada”, dice el conductor borracho que ocasionó un accidente… Otros se enojan porque, de manera rutinaria, se habían parqueado en un sitio, y ahora no entienden y se resisten a aceptar que esté prohibido el estacionamiento en ese lugar. Es como si la rutina y la costumbre fueran más importantes que la norma o que la ley.
Si revisa los caminos diarios que utiliza para ir a casa o al trabajo, descubrirá como la rutina gobierna sus desplazamientos, repitiéndolos sin variar. Esto es aprovechado fácilmente por los delincuentes. La rutina nos vuelve predecibles, expuestos, insípidos, sin creatividad.
Es verdad que un deportista, un músico o un artista tienen que repetir un movimiento muchas veces para perfeccionarlo. Pero esto exige una actitud crítica frente a lo que se hace, de lo contrario no se perfecciona, simplemente se mecaniza algo burdo lejos de la excelencia. Cualquier actividad que se ejecuta con vigilancia e inteligencia, con cuidado y rigor, no se vuelve rutina, sino todo lo contrario, es una actividad que enseña cosas nuevas, que depara alegrías y sorpresas…
¿No será que a muchos funcionarios, a los que la rutina los ha vuelto ineficientes y hoscos, les hace falta que los cambien de puesto, que les rompan los encantamientos de los esquemas, que les den la oportunidad de aprender nuevas cosas y ejercitar sus capacidades e inteligencias, para que el servicio que deben ofrecer mejore? 

jueves, 5 de julio de 2012


DELITO Y SOCIEDAD
En varias ocasiones he dicho que el delito no es una causa sino una consecuencia. Por lo tanto, el delincuente es un producto social. De tal manera que castigar al delincuente no es suficiente, si bien es cierto que al privarlo de su libertad, se evita que siga delinquiendo, si no se trabaja sobre las causas que generan delincuencia, saldrán otros delincuentes y la sociedad seguirá en peligro.
Hay personas que consideran que con castración química o física de los violadores sexuales, o con pena de muerte a secuestradores, asesinos o corruptos desaparecerían los problemas. Se equivocan. Existe todo un contexto, que muchos no quieren mirar, que si no se le da el tratamiento adecuado, el delito seguirá floreciendo y germinando. Veamos:
Si para la venta de carros, apartamentos, cigarrillos, gafas o telas tenemos que usar la belleza de nuestras mujeres para promocionarla, convirtiéndolas en objetos de deseo, en símbolos sexuales, ¿cómo queremos que no crezca el abuso sexual si la misma sociedad se encarga de inducirlo? Si nos fijamos en la música que se escucha por los medios de comunicación encontramos un denominador común: la mujer tratada como objeto, como una cosa a conquistar,  a seducir, a ganar, a tener, a utilizar, a maltratar… En una ocasión le pregunté a un compositor por qué elegía estos temas, me expresó que era lo que le gustaba a la gente, que era lo que se vendía y lo que la gente pedía.
Somos una sociedad a la que,al parecer, le encanta la desigualdad. Desde hace décadas mantenemos altos índices de desigualdad.  La publicidad le ofrece a todos por igual las comodidades de la sociedad de consumo,  pero sólo unos pocos pueden pagarlas, aunque son muchos los inducidos a anhelarlas. El consumo a través de la publicidad hace sentir mal o culpable al gordo, al flaco, al bajito, al muy alto, al feo, para que crea que su felicidad está en comprar lo que lo adelgaza, o lo engorda, o la hace crecer o le disimula la altura o la fealdad…
El que no tiene con qué pagar las cosas para sentirse feliz, y como todos los días lo bombardean con publicidad que lo hace sentir inferior si no las posee, resulta siendo impulsado a hacer cualquier cosa con tal de ser feliz, es decir, comprar, comprar y comprar… Por lo tanto, está dispuesto a hacer lo que le toque, ya sea robar, engañar, matar, secuestrar, abusar, para conseguir el dios dinero que le abrirá las puertas a su supuesta felicidad.
Hemos llegado a absurdos de creer que somos la marca de ropa que nos ponemos, el barrio en que habitamos, el  modelo y costo del vehículo en que nos transportamos, el precio de las joyas, el tamaño del televisor de plasma o el número de ceros a la derecha en las cuentas corrientes. Ya no importan la lectura, los conocimientos de arte ni la preparación intelectual. Tampoco la ética, el respeto, la decencia ni la formación  moral.
Una sociedad construida sobre el egoísmo, la avaricia, la envidia y el deseo insaciable por poseer cosas, es una sociedad que no cuida la naturaleza, ni la familia, que sus únicos valores son económicos es una sociedad enferma, incubadora constante de delincuentes, generadora permanente del delito.
@agustinangarita