viernes, 16 de noviembre de 2012


¿CORRUPCIÓN EN LOS HOSPITALES?
Hablar de la crisis de la salud parece un tema trillado. Sin embargo, ocurre que cuando se habla reiteradamente de este tema, con el tiempo, tiende a naturalizarse, tiende a creerse que es normal que la salud viva en crisis y que lo único que podemos hacer es acostumbrarnos, porque es un problema crónico y sin solución. También se habla que la normatividad en salud está pensada para favorecer los poderosos conglomerados económicos que son dueños de las grandes EPS del país. Se comenta, casi todos los días, de la falta de recursos, de las exorbitantes deudas tanto del gobierno como de las EPS con los hospitales públicos que los mantiene casi en la ruina, al borde del abismo.
Por estos días ha tomado fuerza un rumor, que desde hace años circula por los pasillos y esquinas de los espacios de poder. Es el tema de la corrupción en las gerencias de las entidades de salud, ya sean hospitales, IPS o EPS. La gente señala como profesionales que vivían discretamente en algún modesto barrio de alguna localidad, después de ser nombrados en la gerencia de cualquier hospital, pasaron a vivir en lujosas mansiones compradas en exclusivos condominios de la capital. ¿De dónde sacaron para crecer aceleradamente su patrimonio? ¿Será por eso que es tan competida la selección de gerentes y que estén dispuestos a pagar gruesas sumas a los políticos que mueven sus hilos en las juntas directivas que los nombran?
Ya en Bogotá se empezaron a destapar actos de corrupción en las gerencias de hospitales. ¿Por qué será que las contralorías en lugar de salir a los medios a ufanarse por hallazgos fiscales que si bien existen, son insignificantes, mientras no ven como se quiebran los hospitales públicos y sus gerentes y altos funcionarios misteriosamente se enriquecen? ¿Cuál será el encanto que tiene ser nombrado gerente de un hospital sin recursos, con deudas astronómicas de todo tipo y con compromisos laborales incumplidos de difícil cumplimiento?
La gente dice que cuando el río suena… es porque algo pasa. Claro que la costumbre que está haciendo carrera en  nuestro medio, es que si alguien denuncia un acto de corrupción, los corruptos no salen a explicar sus conductas y a demostrar su inocencia, sino que su defensa se basa en desprestigiar al denunciante. Son capaces de hablar mal hasta de la mamá de cualquier denunciante, buscando no aclarar su comportamiento, sino intimidar a los denunciantes para continuar con sus fechorías.
Una vez se posesionó un nuevo gerente en un hospital del departamento, demostró como tenía una nómina excesiva que desangraba las arcas de ese ente casi en bancarrota. Todo el personal que sobraba obedecía a cuotas de politiquería. Es decir, los jefes políticos estaban, como vampiros, chupando la sangre del presupuesto que debería servir para atender la salud de los pobres, a los que ellos dicen representar y a los que les piden frecuentemente su respaldo electoral. Al pusilánime gerente saliente no le importaba el futuro del hospital sino servir de la mejor manera a su jefe político.
¿Será que está pasando más de lo mismo en corrupción y politiquería, con la selección de gerentes para los hospitales públicos de segundo y tercer nivel, que está en proceso en este Tolima de nuestros amores?
@agustinangarita

jueves, 8 de noviembre de 2012


ENTENDIMIENTOS PARA LA PAZ

Por estos días se habla mucho de diálogos, conversaciones, democracia, convivencia. No estoy seguro si todos nos referimos a lo mismo cuando de esto hablamos. Es usual que cada persona ande convencida de lo que cree y piensa. Lo no tiene nada de malo. Los problemas inician cuando cualquier persona considera que lo que piensa es la verdad o es lo real. Es problemático porque si esa persona quiere dialogar con alguien, ese dialogo sólo será de una vía.
Una persona convencida de cualquier verdad al dialogar con otra sobre ese tema, querrá que la otra la escuche, porque es ella la que tiene la razón. Si a esa persona la denominamos A, y a la otra B, será A la que quiere hablar y espera que B simplemente la escuche. Le puede ocurrir exactamente igual a B. Entonces, A quiere hablar y no oír a B. Y B quiere hablar y no oír a A. Esto termina en un diálogo de sordos, porque ninguno está interesado en escuchar al otro. ¿Qué pasaría si A y B, pese a que cada uno se cree poseedor de la razón, se sientan a dialogar? Pues que no habrá dialogo. Será un evento donde ambos hablarán al tiempo, y como ninguno escucha, alzaran la voz, terminaran cada unodando gritos buscando que el otro lo escuche y en los límites de la agresión mutua. Por esta vía sólo se abre una puerta que conduce a la violencia.
La raíz de la violencia estaría en considerar que la verdad es nuestra. Frente a cualquier hecho usted puede encontrar un número muy alto de interpretaciones. ¿Por qué? Porque cada uno ve e interpreta el mundo y sus sucesos de acuerdo a la vida que ha vivido, a sus experiencias, a sus creencias, a sus conocimientos… Pero su interpretación es tan válida como la de cualquier otro. Puede que a usted no le guste lo que piensa el otro, pero por el hecho que no le guste no lo autoriza para descalificarlo o invalidarlo. Si entendemos que es válido que el otro interprete y piense distinto debemos aprender a respetarlo, que es la única opción para convivir en paz.
Se podría pensar que si todos interpretamos diferente sería el camino hacia el caos. Pero no. Si se parte del respeto, se pasa a un segundo espacio que es el de construir mundos e imaginarios comunes en los que compartamos sueños y esperanzas, respetando las diferencias. Esto necesita elementos adicionales muy importantes. Un sentido autocrítico permanente, estar siempre dispuesto a escuchar, a tener en cuenta lo que nos dicen, hacer esfuerzos por entender al otro y, si es del caso, siendo consecuentes, a modificar nuestras actitudes. Otro elemento clave es dialogar para entenderse y no para convencer. Si lo que se quiere es convencer se estaría dispuesto a manipular, a maquillar, a engañar. Si lo que se busca es el entendimiento, los argumentos serán francos, prolijos si se quiere, pero siempre honrados y bien intencionados.
Valdría la pena una reflexión. ¿En nuestro diario convivir, dialogamos para entendernos, para construir mundos comunes y sueños compartidos, o siempre para convencer? Con frecuencia se piensa que silenciando los fusiles se logra la paz y se nos olvida desarmar los corazones, y eso aleja la paz.

martes, 6 de noviembre de 2012


UNA MERMELADA QUE NO SE REPARTE BIEN
Una de las más sentidas quejas que tienen las regiones frente al gobierno nacional, es que los municipios y departamentos no han podido avanzar en los grandes proyectos que deben ser financiados por los dineros obtenidos por las Regalías. El gobierno tomó la determinación de manejar directamente estos jugosos recursos, quitándoselos a los municipios que en sus subsuelos atesoran recursos explotables, con el argumento que esa riqueza debía repartirse entre todos los entes territoriales y no sólo entre los productores. La imagen que difundió el ministro de hacienda era que esa riqueza, o mermelada, como la llamó él, debía repartirse en toda la galleta, no solo en un pedazo de ella.
Este sentimiento de frustración se palpa principalmente, en muchos alcaldes y gobernadores de la provincia. Es un gran desgaste administrativo que se genera para los gobiernos locales estructurar los diferentes proyectos aguardando una financiación para sus necesidades, esperanza que es atropellada por la burocracia centralista cuando cambia intempestivamente las metodologías para la presentación y entrega de los proyectos, así como las reglas de juego, sin contar con las regiones, sin prepararlas, sin capacitarlas, obligándolas a aceptar en silencio las nuevas versiones impidiendo o entorpeciendo el normal desarrollo de los procesos.
Son tales las dificultades y las trabas que han generado a las regiones para acceder al fondo de regalías que pareciera que la tecnocracia desde el alto gobierno, no estuviera interesada en ejecutar dichos presupuestos, afectando de manera grave el desarrollo de las regiones.
Se habla sin descanso de luchar contra la corrupción y la búsqueda de la transparencia. En esta búsqueda se ha perdido agilidad y eficiencia, lo que enturbia esa misma transparencia y confianza que el país exige.
Esto obedece, quizá, a la tradicional mirada centralista y lejana que desde los escritorios capitalinos piensa la región mientras la región vive una realidad completamente distinta y acuciante.
Lo que obliga a pensar que la famosa mermelada no se está repartiendo en toda la galleta nacional y que estamos pasando de los manejos inadecuados de los recursos, que es innegable que se dieron en algunas regiones, al manejo excluyente, politiquero y clientelista desde el nivel central. La locomotora financiera del progreso está trabada.
Es un clamor urgente de la provincia que el Departamento de Planeación Nacional, El Ministerio de Hacienda y todos los entes involucrados, reconozcan autocríticamente sus errores, se pongan de acuerdo, revisen los procedimientos, y posibiliten que el proceso de la repartición justa de las regalías se convierta en un verdadero camino de desarrollo para las regiones y sus gentes.
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lunes, 22 de octubre de 2012


¿DONDE ESTÁ EL BIEN COMÚN?

El sueño de una sociedad democrática involucra la participación de la ciudadanía en múltiples escenarios de la vida social así como el compromiso moral de promover el bien común por encima de cualquier derecho individual a acumular privilegios y poder. Pero es un sueño.
La realidad es diferente. Lo que encontramos a diario son funcionarios que piensan que el bien común es beneficiar a su jefe y a su grupito político. Para ellos el cargo que ocupan se lo deben al político que lo recomendó  y es a él al que le tienen que trabajar. Si beneficiando al jefe y su grupo la comunidad algo recibe, que bueno, pero el bien común es lo menos importante. Claro que para el discurso siempre se invoca.
Existen algunos presidentes de juntas de acción comunal, de acueductos comunitarios, de juntas de padres de familia o de comunas para quienes el bien común está representado en contratos para ellos (no importa que lo prohíba la ley) o para sus hijos, esposas o amigos. Igual ocurre con muchos contratistas. Lo interesante es que el contrato sea jugoso, que lo paguen pronto y que la interventoría no vea, no oiga ni entienda, después no importa si la obra queda mal hecha.
La gente se pregunta, si el ingeniero hablaba tanto del bien común, ¿por qué sus viviendas son realizadas con materiales de mala calidad, con especificaciones técnicas mentirosas, a sabiendas que eso perjudicará a la gente pobre que las habitará? ¿Por qué las instituciones educativas quedan con terminados tan de mala calidad, si deben ser hechas para el bien común? ¿Por qué el empleado público, al que le pagan con los impuestos que les cobran a todos los ciudadanos, trata tan mal y con tanta displicencia a esos ciudadanos que son los que aportan para sus pagos mensuales? Existen empleados que se sienten dueños de sus cargos y se resisten a aceptar traslados que no los desmejoran, pero que si les permiten aprender nuevas dinámicas y conocer otras experiencias y dar lo mejor de ellos para los usuarios de sus servicios. ¿Por qué se niegan a cambiar?
Es triste encontrarse con funcionarios sin iniciativa, resignados a esperar que pase el tiempo para pensionarse, haciendo lo menos posible y esforzándose muy poco. ¿Será que piensan que con esa actitud contribuyen al bien común?  Mientras peor funcione el estado, que es la máxima expresión de lo público, la convivencia se afecta, la confianza desaparece y la sensación de angustia y temor crece. De la mano de esta inseguridad avanza la indiferencia, la apatía y la sensación de abandono. El estado es el generador de orden. Si el estado no funciona se le abren las puertas a la violencia y al desorden social. El orden se expresa en normas, conductas, decretos y leyes. Si las leyes y normas no se cumplen, crece la corrupción y el delito…
Se sabe que el delito es una consecuencia de un desorden social. El que ataca el delito sin atender la problemática social que lo produjo, se la pasará toda la vida persiguiendo delincuentes, sin resultados serios a largo plazo. Los problemas sociales necesitan un compromiso ético, de cada persona, de cada funcionario, de todos en general, por el beneficio colectivo, de lo contrario, todo empeorará…

viernes, 12 de octubre de 2012


LA SALUD Y LA MAQUINA HUMANA
La visión que nos entregan en las facultades de medicina sobre la salud, considera al cuerpo humano como una máquina, compuesta por partes analizables por separado. Las especialidades médicas son las encargadas de estudiar a profundidad cada una de las partes. La enfermedad sería la avería de esa máquina, el funcionamiento defectuoso de los mecanismos biológicos, estudiados desde el punto de vista de la biología molecular y celular. La tarea del médico sería intervenir, física o químicamente, para corregir los defectos y disfunciones de algún mecanismo especial que esté fallando.
Esta visión de la medicina hace énfasis en la enfermedad y no en la salud. Si usted quiere ver a un médico molesto y desorientado sobre cómo atenderlo, cuando llegue a su consultorio dígale que no tiene nada, que no le duele en ninguna parte, que simplemente usted quiere que lo mantenga sano, que lo ayude a no enfermarse. Se dice que no existen enfermedades sino enfermos, y lo paradójico es que los médicos son formados para tratar enfermedades… Pero no enfermedades de todo el cuerpo sino de los órganos, de las células, de las moléculas, del código genético, de las nanopartículas. Entonces, los médicos no aprenden a escuchar a sus pacientes sino sólo a sus órganos.
El acto médico se ve reducido a las preguntas que conforman el diagnóstico y la receta con que termina el acto médico, siendo todo cada vez más automático, científico, profesionalizado, frío e impersonal. Mientras más avanzan los conocimientos científicos, más alejados están los galenos de sus pacientes. En un principio la relación médico paciente era directa, llena de empatía y dispuesta al dialogo, por decirlo de alguna manera, una relación yo-tu; ahora con el auge de los exámenes de laboratorio, se han interpuesto en esa relación y han, prácticamente, desplazado al paciente, creando una nueva relación, yo-ello, que es un monólogo nunca una conversación entre el médico y su paciente. Eso hace creer que son más importantes las radiografías, los electrocardiogramas, los niveles de sodio, presión de oxígeno,  bilirrubina o cualquier otro examen de laboratorio, que las angustias del paciente. El miedo es un componente significativo de las enfermedades.
Si el médico escuchara a un ser humano que sufre al que denomina paciente, y pudiera oírlo como un todo y no como una vesícula con cálculos o una úlcera o un cáncer, entendería las angustias y miedos que lo invaden y torturan. Una explicación franca y calmada, espantaría miedos y ayudaría a muchos enfermos a mejorar de sus dolencias. Una atención llena de calor humano, comprensión, sensibilidad y cariño muchas veces es más eficiente que cientos de pastillas o capsulas. Pero el sistema médico está diseñado para que el galeno no se demore, para que no escuche, para que viva de afán…
Una mirada que entienda al ser humano de manera integral, con cuerpo y mente unidos en una sola persona, no como una máquina donde los órganos sean sus partes constituyentes, ni a los médicos como mecánicos que reparan las averías de esa máquina, le hace falta a nuestro sistema de salud, a nuestras facultades de medicina, a los profesionales de la salud. Así tendríamos una medicina más humana, la vida tendría menos angustias, miedos, vulnerabilidades y la ciudad sería más segura.
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sábado, 6 de octubre de 2012


DECENCIA Y GOBIERNO
Una característica de la manera de conocer que se tiene en Occidente es la distinción y la fijación. Mediante la primera tratamos de acceder al objeto que conocemos, desligándolo de las ataduras a su entorno buscando obtenerlo sin interferencias. Una vez examinado con detalle, lo grabamos o lo fijamos en nuestro conocimiento. Son ideas fijas, estáticas, rígidas.
Este tipo de comportamiento lo utilizamos para todos los aspectos de nuestras vidas. En algunos casos nos puede jugar malas pasadas, porque fijamos en la mente cosas mientras la vida cambia… Por ejemplo, cuando algunos piensan en un gobernante carismático se vienen a la mente imágenes de diversos personajes del pasado. Cuando se piensa en gobernantes con carácter ocurre algo parecido. Esto no sería problema si no se comparara a los gobernantes actuales con las imágenes rígidas y congeladas del pasado. Entonces anhelamos el ímpetu del uno, la gracia del otro, la amabilidad, el genio o el don de mando del otro y así sucesivamente.
En lugar de ver las bondades y calidades de quien se ha elegido, se quiere que se parezcan a las imágenes que se han petrificado en la memoria. La verdad es que cada gobernante tiene su manera de ser, y si busca parecerse a otro se desdibuja y se transforma, no en el otro sino en su caricatura… Por esa costumbre de comparar lo nuevo con las representaciones fijas del pasado, pensamos que si un gobernante no grita, no insulta y no se pone iracundo cuando exige cumplimientos es porque es blando o sin carácter. Si un gobernante escucha una queja y no se queda con una versión sino pide otros puntos de vista sobre el tema, lo comparan con los que reaccionan intempestivamente y entonces es tachado de vacilante y sin criterios…
Da tristeza que cuando un gobernante sea decente, de buenas maneras, escuche a los que lo consultan, prefiera el dialogo al grito o al alarido, que no toma decisiones con cabeza caliente sino que prefiere el sosiego de su alma sin rencores para decidir con oportunidad, sea visto como timorato, vacilante o falto de personalidad. Parecería que la gente prefiere los gobernantes mandones, que infunden miedo pero no respeto, que se hacen sentir por sus insultos pero no por las buenas decisiones, que confunden patanería con temple o firmeza.
Los tiempos de gobernantes autoritarios ya pasaron. Hay que pasar la página de esas historias congeladas y entender a los mandatarios que escuchan, que consultan a la gente, que se llenan de motivos para tomar las decisiones más sabias, más legítimas, más cercanas a la realidad y a la justicia. Entender que un gobernante puede ser firme siendo decente y con buenos modales. Comprender que la amabilidad no es sinónimo de debilidad ni de tibiezas. Que gobernar con honestidad y rectitud es un asunto de responsabilidad y respeto, no de zafios ni palurdos.
Hoy la gran mayoría de la ciudadanía, después de sacudirse de rigideces mentales, rodea a su gobernante reconociéndole su tacto, su don de gentes y su compromiso con acertar, con no equivocarse y por llevar el barco de Ibagué a puerto seguro. Otros, muy pocos, lo vituperan, reniegan del ritmo del gobierno, y con la mirada cargada de pasado, quieren detener ese proceso. ¡Pobre gente!
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jueves, 27 de septiembre de 2012

EL TIRO POR LA CULATA
Luis H. Rodriguez A.




Un grupo político, como estrategia electoral, anunció que venía realizando el proceso de revocatoria del mandato al alcalde de Ibagué. Sus mentores argumentaron toda serie de falacias justificando su andanada mediática. Hasta ofreciendo gruesas cifras de dinero para pagar la propaganda difamatoria y la recolección de firmas.
Lo interesante del asunto fue la reacción ciudadana. Una vez conocidas sus intenciones se presentó una verdadera movilización popular entorno al alcalde. Por los medios fue casi un plebiscito lo que se escuchó rechazando la intención revocatoria y respaldando la gestión del mandatario. ¿Por qué salió tanta gente indignada a levantar su voz para refrendar su apoyo a Luis H.?
Porque sabe que al iniciar este mandato Ibagué era la segunda ciudad en desempleo del país con un 16.8, cifra que se redujo al 12.6% bajando al puesto once. Que se consiguieron más de 70 mil millones de pesos para el proyecto del acueducto alterno de Ibagué. Se obtuvo la sede de los juegos nacionales que implicaría la inversión de más de 100 mil millones  en escenarios deportivos y progreso para la ciudad. Están en marcha pavimentaciones y reparcheos en vías principales y en barrios de Ibagué. Se han recuperado más de 400 kilómetros de vías rurales. El Ministerio de las Tics ya firmó un convenio por 5 mil millones para la modernización tecnológica y de internet para Ibagué. Se iniciaron obras por 38 mil millones para la plataforma y nuevo terminal del aeropuerto Perales. Según una firma internacional, Ibagué es la segunda ciudad en seguridad de acuerdo a la percepción de la ciudadanía. Además se gestionaron 3 mil millones para inversión en cámaras, vehículos y pie de fuerza para seguir mejorando la seguridad. Se aumentaron los desayunos escolares y se autorizaron la zona franca para Ibagué.
Los ibaguereños están contentos porque saben que se entregaron más de 1.300 computadores para las instituciones educativas; porque ya está en proceso de contratación la telemedicina para la zona rural del municipio; porque se aseguró un empréstito por cien mil millones para obras prioritarias; porque se gestionaron 2 mil millones para el centro integral para la primera infancia y 2 mil millones para el centro integral para la atención de víctimas; 5 mil millones para el estadio Manuel Murillo Toro; más de 15 mil subsidios para familias en acción y recursos para la dotación del hospital del sur. La ciudadanía respalda esta administración porque entregó de manera gratuita el Sistema Integrado de Información Escolar que facilita la matrícula en línea y la modernización de los procesos educativos; porque más de 150 mil personas se han movilizado debatiendo sobre el futuro de nuestra educación en torno al plan decenal, porque se recuperó el espacio público en las plazas de mercado y porque pensando en ciudad se recuperó el espacio público en la carrera quinta que estaba invadido por carros… ¡Todo esto en menos de un año!
Por estas y más razones, miles de ciudadanos cerraron filas aclamando al alcalde de Ibagué. A la vez rechazaron la utilización politiquera de un mecanismo de participación popular como la revocatoria del mandato con fines electoreros. Definitivamente, a los promotores de la revocatoria les salió el tiro por la culata. Y lo que es peor, con esta salida en falso, pasaron del anonimato al desprestigio…