sábado, 12 de septiembre de 2015

LUCHA POR LA GOBERNACIÓN DEL TOLIMA

Estamos en plena campaña. Cuatro candidatos quieren ganarse simpatías de los electores y disponen de diferentes estrategias para lograr los votos que les aseguren el triunfo electoral. Analicemos candidatos y sus posibilidades.
Carlos García médico especialista que estuvo primero en cámara y luego varias veces en senado. La Corte Suprema lo absolvió después de haberlo tenido en prisión durante varios años por nexos con paramilitares. Tiene gran experiencia legislativa pero casi nula en el ejecutivo. Sería un factor negativo cuando se mira el espejo del mal gobierno de Petro en Bogotá, un excelente legislador pero sin pasado por el ejecutivo. Esta falta de experiencia la pagan hoy los bogotanos. Tiene pocas posibilidades. Está creando organización política propia, seguramente para fortalecer las aspiraciones futuras de su hijo, actual representante. Aliado con Ricardo Ferro le daría el oxígeno económico que necesita este aspirante a la alcaldía y sería punta de lanza del proceso que quiere García.
Jaime Eduardo Reyes Martínez es el candidato más joven y de mayor vocación y trayectoria académica. Tiene experiencia en el ejecutivo tanto departamental como municipal. Su estructura electoral en los municipios aún es débil. Por lo que sus posibilidades electorales le permitirían en el mejor de los casos, ser tercero, pero distante, en la disputa electoral que se avecina.
Mauricio Jaramillo es un candidato con posibilidades reales de ganar la gobernación. Fue senador varios periodos. Ha sido jefe de su partido liberal. De temperamento recio se ha granjeado antipatías y malquerencias. Pese a que su campaña dice que combatirá la corrupción, finca sus esperanzas en el apoyo de la chequera oficial para aceitar maquinarias electorales municipales. No tiene ninguna experiencia en el ejecutivo. Organizó una alianza política con los partidos tradicionales para respaldar su candidatura que se ha ido fraccionando poco a poco.
Oscar Barreto Quiroga, también aspirante. Ya fue gobernador del Tolima. Su trabajo de consolidación del sur del departamento, le quitó piso social a la insurgencia y facilitó el proceso de pacificación de esta región, tan azotada por la violencia política. La infraestructura vial y educativa recibió un fuerte impulso en su gobierno. Municipios de tradición liberal hoy le reciben con aclamación y respaldo. Los conservadores con mayores veras. Ibagué ha sido tradicionalmente fortín liberal y quien marca la diferencia a la hora de elegir. Contra todos los pronósticos Barreto está arrasando en los pronósticos electorales. Ha avanzado tanto que ahora él convoca reuniones en barrios cuando lo usual era que los candidatos a la gobernación se pegaran a los de la alcaldía.

Si las elecciones fueran mañana Barreto ganaría por un margen muy significativo. Como van las cosas, el 25 de octubre las diferencias auguran ser mayores. La derrota del partido liberal lo dejaría en gran crisis y urgiendo renovación. García tendrá su movimiento, pequeño pero propio y se relame los bigotes pensando ganar la alcaldía para sus intereses. Jaime Eduardo depende del monto de su votación, si es escasa, sería catastrófico, si es digna estará listo para causas futuras. Todavía nada está definido, pero ya hay fuertes tendencias…

viernes, 28 de agosto de 2015

JUDICIALIZAR LA POLÍTICA
Nuestro estado de derecho es hijo del proyecto moderno, del proyecto de la libertad. Hablar de estado de derecho es hablar de imperio de la ley. De acuerdo a esta concepción  toda política debe rendir homenaje al derecho. En otras palabras, el derecho nunca debe adecuarse a la política, sino todo lo contrario, la política debe estar adecuada al derecho. Otro principio clave es que la razón de ser de un  estado de derecho son los derechos humanos.
Un derecho humano fundamental es la presunción de inocencia, como parte integrante del debido proceso. Todo ciudadano se presume inocente hasta que no sea derrotado judicialmente y un juez lo haya declarado culpable. Cuando un ciudadano es acusado de un delito, tiene derecho a defenderse, a presentar pruebas de su inocencia, a controvertir las que se presenten en su contra y a impugnar su sentencia en caso de que sea condenatoria.
En un estado de derecho quien sea sindicado no es un culpable ni un condenado. Es inocente. Hay que recordarlo, porque se ha hecho corriente en la campaña política, que cuando se abre una investigación, que no es una condena, es utilizada para señalar como culpable al contradictor político sindicado. Y la opinión, sin profundizar, cree que ese candidato señalado es culpable y lo condenan socialmente. La política dejó de ser el arte de convencer con argumentos, proyectos y propuestas, para judicializar los actos de los demás. O rebuscar cualquier investigación abierta para hacerla pasar como una demostración de la corrupción o mal proceder del contrincante.
Judicializar la política la rebaja a niveles que dan grima. Escucha uno debates donde los candidatos se acusan, se señalan o se insultan, ponen por el suelo el buen nombre de ellos, de sus familias y las de sus contrarios. Si participan de la democracia deben defender sus instituciones. Una de las instituciones fundamentales del estado de derecho es la justicia. Si un candidato conoce de la comisión de un delito tiene la obligación de denunciarla ante las autoridades. Pero esto no se hace. Con fines politiqueros salen a los medios a acusar sin pruebas, escudados en el sofisma de dicen por ahí, me han dicho, me comentan...
Si un funcionario no ha sido condenado es porque no se ha comprobado que haya cometido delito y por lo tanto es inocente y se debe actuar en consecuencia. Que un candidato tenga 12 investigaciones no lo hace culpable. Es inocente hasta que se pruebe su delito. De lo contrario es inocente. En esta campaña se ha visto el circo de acusaciones sin fundamento, señalamientos sin sentencias judiciales, cruces de improperios, groserías y nada de propuestas ni soluciones.
Los ibaguereños merecemos un debate político de altura, con entusiasmo, fogosidad y vehemencia, con ideas sustentadas y viables, pero con respeto por los contradictores, sus familias  y parciales. Los que gustan de inflamar sus discursos y con las yugulares brotadas instar al combate y a la lucha, se arriesgan a estar impulsando delitos, violencias, a mancillar los derechos humanos y la democracia.

domingo, 23 de agosto de 2015

CULTURA CIUDADANA

Muchos se quejan del desorden en la ciudad. También son muchos los que contribuyen al desorden. Veamos ejemplos: Es grande el número de ciudadanos que deciden parquear en las calles, dejando sus vehículos expuestos a ladrones, vándalos y accidentes. Si las calles son estrechas, peor si nos parqueamos en las vías. Otros están convencidos que el pito mueve a los vehículos, y pitan desde antes que cambie el semáforo. El ruido de los pitos de carros y motos al primero que afecta es al conductor y después a todos los que vivimos en la ciudad.
El ruido también tiene que ver con los vendedores de productos que usan megáfonos a alto volumen; con los altoparlantes de almacenes que a todo grito ofrecen sus productos, con la maquinaria de las construcciones, con la música de discotecas y ventas de trago, con los carros que ponen música para que la oigan desde Girardot o las congregaciones religiosas que piensan que Dios es sordo y que sus cánticos deben llegar hasta el cielo.
El desorden tiene que ver con los conductores de vehículos que no respetan los carriles respectivos, que no detienen completamente la marcha en los pares, que aceleran su marcha cuando el semáforo está en amarillo, que detienen sus vehículos sobre la zona de cruce de peatones. Con los motociclistas que adelantan a otros vehículos por la derecha, que se suben a los andenes y no respetan los carriles. Todo esto está prohibido por ley, pero no hay autoridades que la hagan cumplir.
El desorden de la ciudad también tiene que ver con los comerciantes y dueños de restaurantes que sacan desechos de sus negocios a horas diferentes de su recolección, favoreciendo que transeúntes y animales callejeros hagan regueros en las vías, separadores o andenes. Igual ocurre con los residuos sólidos domiciliarios y los ciudadanos que botan basura en las calles.
Generan desorden los ciudadanos que exponen su vida e integridad al cruzar avenidas por debajo de los puentes peatonales o por fuera de las zonas demarcadas para su paso. Duele ver a muchas personas dañando las plantas sembradas para embellecer los separadores, por pasar la calle a mitad de cuadra. Peor los que no respetan los semáforos. O los ciclistas que manejan en contravía y sin respetar señales de tránsito. Y los que reparan vehículos en la vía pública o en las aceras.
Lo anterior y mucho más, amerita un compromiso serio, cuidadoso, continuado sobre cultura ciudadana. Pero un verdadero programa integral, no simples campañas publicitarias ocasionales con mimos y cartelitos que no causan impacto pero si sangran el erario. Un programa de cultura ciudadana debe ser una apuesta pedagógica que permita interiorizar en el corazón y la mente de los ciudadanos el respeto por las normas, la responsabilidad moral de cumplirlas y el consecuente castigo cuando se incumplan.

La cultura ciudadana busca construir ciudadanía como un patrimonio de la sociedad. Kant decía que los humanos, para vivir en comunidad, teníamos la obligación absoluta, como imperativo categórico de regular nuestra conducta. Esta autorregulación es cultura ciudadana.

jueves, 13 de agosto de 2015

¿IBAGUÉ DEBE REHACERSE MORALMENTE?

¿En beneficio de quién pensamos el desarrollo, de transnacionales y plutócratas o del ibaguereño? Si los primeros, albricias, lo logramos, si el ibaguereño, ojo, fracasamos. Por creer ciegamente que la construcción económica origina progreso social muchos desconocen que la cuestión es al revés, las construcciones sociales originan desarrollo económico justo. Doy ejemplos: el espíritu emprendedor, característico de municipios y regiones pujantes, es una construcción social que genera progreso económico y ocupación para sus propios habitantes, mientras que la mera tesis de “empleo” es falacia que disimula la explotación del hombre y del recurso natural, el daño ambiental y las cuantiosas remesas (nuestro ahorro) al exterior.

El desarrollo, para que sea incluyente, requiere de identidad y sentido de pertenencia; cultura histórica, sociológica y política; sabernos miembros de la misma sociedad sin importar donde estemos; ahorro, capital propio y democracia económica; experiencia y saber; recursos naturales explotables sin daño al hábitat; voluntad asociativa y solidaria; espíritu industrioso. La doctrina desarrollista repele o niega estas y más premisas cardinales del desarrollo social y, entonces, es al ibaguereño a quien compete entenderlas y asumirlas como guías de acción.

Por décadas en Ibagué prometen desarrollo mientras la realidad anda como cangrejo y (raro) en un medio que debería tener avidez de cambio dada su alicaída suerte, es irónico no saber que nada cambiará mientras perviva un alma de pequeñez, se juzgue de gestión eximia el paliativo social o la pequeña obra de infraestructura, se ignore que el pluralismo ideológico es base del acuerdo y se toleren oportunismos y demagogias. Es menester saber que quienes “aceptamos más de lo mismo” cohonestamos la mediocridad y atizamos la decadencia.

Por ser algo canibalescos y poco dialogantes, muchos paisanos dirigentes no creen que la construcción social aporte esas cargas de afecto, empoderamiento y visión que hacen viable el progreso económico justo y, por ello, desdeñan el sentido de tareas urgentes, como: educar sobre territorio, historia y juridicidad municipalista, promover la asociatividad, crear colonias municipales, proteger el agua, crear turismo interno, reinventar el festival folclórico y la feria agropecuaria, instituir las “olimpiadas” regionales y algo que hoy importa un bledo: saber de los emigrantes que acá se les negaron oportunidades y respeto. Algo diré en próximo artículo.

Ilógico no es admitir que a Ibagué debemos rehacerlo moralmente, con nuevo espíritu, con imaginarios de prosperidad colectiva inéditos y posibles, con ideas de futuro incluyentes y de largo plazo y con ideas motoras y acciones estratégicas que detonen el autentico desarrollo socio-económico. Rehacer moralmente a Ibagué es esencial para rehacerlo físicamente y ello lo logramos con diálogo continuo e informado, visión compartida, respeto al pluralismo y la diversidad y cohesión social. Sin duda estaremos de acuerdo en que debemos intentarlo.


Quien acepta que Ibagué necesita nuevo espíritu, aceptará que tal espíritu no llega por osmosis, milagro o dádiva, sino como efectos concurrentes forjados desde cada unidad del orden social (privada o pública). Amigo ibaguereño, permítame invitarlo con respeto pensar la tesis de la construcción social como cimiento para construir una economía para los propios y no para terceros e invitarlo (en época electoral) a inaugurar una nueva cultura política que enaltezca y califique el debate político y permita la elección correcta de gestores públicos. Con tesis nuevas y cultura política rejuvenecida, la prosperidad económica real y la calidad de vida de nuestros conciudadanos serán objetivos alcanzables, dignificantes y cohesionadores. 

CONTINUISMO Y POLÍTICA

El continuismo se convirtió en slogan de campaña para la alcaldía. Unos porque consideran que algunos lo encarnan y otros porque lo rechazan. ¿Es vergonzante continuar obras realizadas por otro? ¿Es muy importante en política demostrar que el mundo inicia con uno y que antes todo era caos y tinieblas?
Ibagué tiene 344.15 kilómetros de vías. Cuando inició este gobierno el 70% estaba en mal estado, es decir 241 kilómetros. La recuperación total de la carpeta asfáltica costaría más de 350 mil millones de pesos. El gobierno nacional no aporta recursos para vías internas urbanas. El 70% del alcantarillado tiene más de 50 años de vida, luego su recuperación es urgente. Para mejorar las vías es indispensable recuperar el alcantarillado. Esto costaría unos 400 mil millones adicionales. Según el informe de Ibagué como vamos, este gobierno en 2014 entrega 40% de las vías en buen estado y en regular 21%. Quedan 134 kilómetros en malas condiciones. Falta, pero se ha avanzado mucho. ¿Continuará el candidato que gané con este buen proceso?
¿Para no ser continuistas los candidatos abandonarán todo lo que se ha hecho para  disminuir de la pobreza monetaria, reducción de pobreza extrema y disminución de la desigualdad? ¿Van a suprimir el proceso de matrícula en línea que acabó con las colas en los colegios para obtener cupos para los estudiantes? ¿Acabarán la gratuidad educativa de cero a once y la Universidad Humana porque son obras de este gobierno? ¿Suspenderán los procesos de mejoría de la calidad educativa que hoy muestra cifras mejores que las nacionales? ¿Echaran por la borda los programas que han reducido el número de embarazos en adolescentes? ¿Y los 50 mil desayunos escolares? ¿Y las 41 zonas wi fi gratuitas?
El gobierno anterior construyó 2.176 viviendas de interés social, en solo tres años en este gobierno se han construido 6.671. ¿Se continuará con esta buena política social? La matrícula de vehículos en Ibagué durante el gobierno anterior fue de 72.573. En los tres primeros años este gobierno subió a 75. 199 vehículos. El recaudo pasó de 4 mil quinientos millones a más de 6 mil cuatrocientos millones. En impuestos de industria y comercio en 2011 recaudaron 31 mil setecientos millones y en el 2014 se aumentó a más de 41 mil millones. En predial se pasó de 40 mil millones al inicio del gobierno a casi 60 mil millones de pesos en 2014. ¿Continuarán con estos exitosos procesos o se avergonzarán?
La vacunación, elemento clave para prevenir enfermedades, al iniciar este gobierno era en promedio del 69.25 y se mejoró hasta un 93.83%. Además, se fortaleció el festival folclórico, se trajo por primera vez el festival iberoamericano de teatro, se realizaron conciertos sinfónicos gratis al aire libre, se construyeron y repararon cientos de polideportivos, se entregaron miles de uniformes escolares en zona rural y se multiplicaron subsidios para adulto mayor. También 45 Instituciones educativas tuvieron conectividad y se construyeron 11 quioscos digitales rurales, entre otras obras. ¡Los candidatos deben decirles a los ibaguereños si van a ser continuistas con estas realidades!

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martes, 11 de agosto de 2015

¿IBAGUÉ COMO VAMOS?: ¡VAMOS BIEN!

Ayer se publicaron los resultados de la evaluación “Ibagué cómo vamos” elaborada por la Universidad de Ibagué, con el apoyo del diario El Nuevo Día, las Cámaras de Comercio de Ibagué y Bogotá, la casa editorial El Tiempo y la Fundación Corona. Los datos fueron consultados en diversas fuentes como el DANE, el ICFES, La policía metropolitana, Mintic, superintendencia de servicios públicos, departamento nacional de planeación, Minsalud, Procuraduría general de la nación y Alcaldía de Ibagué.
Los resultados dejan satisfechos a muchos ibaguereños. La pobreza ha disminuido sensiblemente en Ibagué. En 2008 era de 32.6%, en 2011 del 22% y bajó en 2014 a 16.4%. La pobreza extrema se redujo de un 7.3% en 2008 a 2.3% en 2014. La calidad de la educación también ha mejorado. Si comparamos los índices de desempeño de los alumnos de grado noveno en lenguaje, nos da que entre satisfactorio y avanzado la ciudad registra 48% contra un 41% del nivel nacional. En matemáticas en estos mismos altos niveles muestra un 33% frente a los datos de Colombia de 26%. El Índice sintético de calidad educativa, la nueva metodología de mineducación para evaluar la calidad de la enseñanza nos deja bien librados: En básica primaria fue calificada con 5,7 frente a 5.1 del resto del país. En secundaria 5.2 contra 4.9 nacional y en educación media 5.9 mientras Colombia obtuvo 5.5.
En salud se van cumpliendo las metas de los Objetivos del milenio. Se ha reducido el porcentaje de embarazos en menores de 18 años. En 2012 fue de 11.29 y bajó a 9.74. No obstante estos buenos resultados todavía hay falencias en cobertura de vacunación y en mortalidad infantil. Punto aparte merecen las cifras del Sida. Están disparadas los casos de pacientes infectados. En 2008 hubo 396 casos registrados y en el 2014 subió a 829. Se necesita mayor trabajo en ese punto.
La afiliación a regímenes de salud mejoró de un 84.1% a 93,17%, mostrando una reducción considerable de la población no afiliada. La tasa de desempleo en el 2002 era del 21.8, ha ido descendiendo. En el 2011 era 15,1 y en 2014 de 11.7. La informalidad laboral, aunque a un ritmo más lento, también ha descendido. Del 63% en 2008 al 57% en 2014. La encuesta refleja, además, un mejoramiento sustancial en unidades de vivienda iniciadas. La vivienda de interés social (VIS) en 2008 fue de 129, subió a 778 en 2011 y con este gobierno subió  a 2.802 en 2014. La construcción de vivienda no VIS y la de interés prioritario también ascendió.
Sobre malla vial muestra que en 2008 se recuperaron un poco más de 101 mil metros cuadrados de malla vial, en el 2013 ascendió a 601.722 y en el 2014 a 797.825 m2. La mayor cifra de recuperación vial en los últimos años. Se ha mejorado la calidad del agua, la accidentalidad y la transparencia en el manejo de los recursos públicos un mejor índice de desempeño fiscal. Es cierto que faltan aspectos por mejorar, pero se concluye que Ibagué va bien.


SE RECUPERA EL HOSPITAL FEDERICO LLERAS
La crisis del Hospital Federico Lleras Acosta, si bien no se ha superado de manera definitiva, muestra signos importantes y significativos de recuperación. Esto no quiere decir que hayan desaparecido los problemas, sino que un manejo gerencial eficiente ha permitido sobreaguar a una nave que amenazaba zozobrar e irse a pique. Las cifras, si bien no lo dicen todo, permiten una mirada escrutadora sobre lo que sucedía y lo que hoy está pasando…
El funcionamiento de un hospital puede medirse por el número de pacientes que egresan ya sea curados o remitidos a otra institución. En septiembre de 2014 egresaron 486 y desde allí ha venido en ascenso esta cifra y en mayo de 2015 subió a 1.042 pacientes demostrando un crecimiento de más del 114%. Los procedimientos quirúrgicos en septiembre fueron 410 en 237 pacientes y en mayo de 2015 ascendieron a 1.801 en 672 pacientes lo que demuestra más del cuádruple de procedimientos y más del doble de pacientes.
La atención en urgencias ha mejorado mucho. De 1.226 consultas atendidas en septiembre del año pasado se aumentó a 1.986 en mayo de este año. En consulta externa la atención a los pacientes también mejoró. De 576 en septiembre ascendió a 4.458 en mayo de 2015, casi ocho veces más consultas especializadas realizadas, más ciudadanos atendidos. En agosto pasado laboraban un total de 1.345 personas en el hospital, en junio de 2015 esa cifra se había disminuido a 900 personas. Una paradoja, con menos personal, mayor atención. Los costos de nómina bajaron de más de cuatro mil 300 millones mensuales a dos mil novecientos en junio de este año sin disminuir significativamente el número de funcionarios por cama habilitada, es decir, sin deteriorar la atención hospitalaria.
La salud en Colombia es un negocio. Los hospitales se transformaron en empresas, los directores en gerentes y los enfermos en clientes. El Federico Lleras debe vender servicios para estar en el negocio. Como cada paciente debe estar afiliado a una EPS, al SISBEN, a medicina prepagada o costearse particularmente su salud, los servicios de atención hospitalaria se pueden evaluar por su facturación, que refleja cobros de servicios. En septiembre la facturación total del Hospital era de tres mil 876 millones de pesos que no alcanzaba para pagar los más de cuatro mil 333 millones que costaba la mera nómina, sin sumar otros costos operativos. Crisis total que obligó a la intervención del hospital por la Superintendencia de salud desde el 4 de septiembre.
La facturación en mayo de 2015 aumentó a ocho mil 585 millones logrando estar cerca del punto de equilibrio, de producir lo necesario para pagar gastos operativos pero sin las deudas acumuladas. Pero el hospital al cobrarle los servicios a las EPS, estas demoran los pagos y  lo asfixian económicamente. A junio de 2015 le adeudan más de 131 mil millones de pesos. La crisis mejora pero no se supera todavía. Preocupa la indiferencia de la ciudadanía y la clase política frente a este problema grave de nuestra salud.

*Médico cirujano.
@agustinangarita

viernes, 24 de julio de 2015

CIENCIA, TECNOLOGÍA E INVESTIGACIÓN PARA EL DESARROLLO

Es mucho lo que se oirá hablar sobre educación durante los próximos tres meses de campaña electoral. No van a faltar los lugares comunes, como mejorar la cobertura y la calidad; promover y fortalecer la articulación; mejorar infraestructura escolar; flexibilizar procesos educativos; cualificar docentes y formar en cultura ciudadana y valores. Esos van a ser ejes de los discursos. Como la casi totalidad de los candidatos no saben de educación y lo que les importa es la manera cómo van a ejecutar su abultado presupuesto y la repartición de la burocracia educativa, lo importante brillará por su ausencia.
Hablan de desarrollo y progreso. Pero dejan en la nebulosa del olvido que la columna vertebral del camino para lograrlo tiene que ver con la transformación de la realidad productiva y social, lo que se hace con Ciencia, Tecnología e Investigación (CTI), como parte de una estrategia de competitividad. CTI es un desafío permanente para facilitar que la innovación en mecanismos alternativos permita valorar formas emergentes del saber y del conocimiento para generar nuevos procesos, productos y servicios. Una región es competitiva de acuerdo a sus niveles de innovación. Innovar es incorporar conocimiento a procesos productivos y sociales para lograr desarrollo y ser competitivos.
El Tolima está muy lejos de ser una región competitiva y sus cifras en CTI son muy precarias. Mientras que Antioquia invierte en actividades de CTI el 20. 7% del total nacional, el Tolima el 0.31%. Los antioqueños invierten en I+D (Investigación y desarrollo) el 25.2% del total de lo que invierte la nación, en este departamento sólo el 0.06%. De los 3.514 proyectos aprobados a nivel nacional al Tolima le aprobaron 21, a Risaralda 114 y a Caldas 76. El Tolima solamente tiene un centro de investigación y desarrollo tecnológico reconocido.
Los grupos de investigación en Colombia se clasifican en categorías A1, A, B, C y D, siendo A1 máxima categoría. De los 3.970 grupos recocidos en el país el Tolima registra 60 y ninguno en la clasificación A1. Risaralda registra 114 grupos, Caldas 119, el primero con 4 en A1 y Caldas con 14. En Colciencias se registran 113 investigadores reconocidos del Tolima, mientras en Risaralda 146 y 297 en Caldas.
No he escuchado a los candidatos hablar de forma coherente y clara sobre investigación, desarrollo, innovación y formación del talento humano, que si bien es posible que no de votos, es importante para poder sopesar si sus propuestas verdaderamente nos abrirán los caminos del desarrollo o serán otra catarata de palabrería sin sentido ni fondo.
La  tarea de la producción científica y tecnológica, creación de nuevos conocimientos, apropiación social del conocimiento, desarrollo tecnológico e innovador y la cualificación del talento humano son temas prioritarios, urgentes, que debe asumir un buen candidato a la gobernación del departamento. Como Ibagué acumula la mayor cantidad de población, de centros educativos, estudiantes, personal docente, capital industrial, financiero y de servicios, los candidatos a la alcaldía también deberían ofrecer su propuesta del tema. ¿Los han escuchado?

www.agustinangarita.com

domingo, 5 de julio de 2015

OPINIÓN PÚBLICA, CIUDADANÍA Y POLITIQUERÍA

En elecciones es común escuchar hablar de opinión pública. Los que apelan a ella son casi siempre, candidatos con poco trabajo popular y bajo arraigo.  Tienen aspiraciones electorales y chocan contra la maquinaria política, por lo que pretenden invocar a la opinión pública para obtener apoyos para acceder a cargos de elección popular.
La academia enseña que la opinión pública es reflejo de una sociedad ilustrada. De la construcción de una ciudadanía crítica. De una sociedad civil fuerte. Una sociedad ilustrada es fruto de una educación de calidad, donde el pensamiento crítico sea el hilo que conduzca la enseñanza y el aprendizaje. Casi todas las evaluaciones  sobre educación en Colombia nos dan unas cifras bajas, dolorosas y preocupantes. Tenemos una educación profesionalizante, que da mucha instrucción, muy poca formación, construye escasa autonomía, mucha dependencia y muy poco criterio y carácter. Conclusión: la ilustración de nuestra sociedad es precaria y circunscrita  a las élites.
Nuestra ciudadanía es débil. En Colombia ocurren masacres escabrosas, corrupciones monumentales y actos terribles que no despiertan grandes indignaciones expresadas en movilizaciones de protesta ni exigencias de justicia y cambio. Si acaso hay movilizaciones esporádicas, desarticuladas que no producen nada. La cultura ciudadana brilla por su ausencia en muchas partes mostrando desorden en el tránsito vehicular, en la disposición de residuos sólidos, control del ruido, en el respeto a la normatividad... Conclusión: tenemos déficit de ciudadanía.
El concepto de sociedad civil tiene que ver con grupos de personas organizadas, por fuera de los partidos políticos y del estado, que se movilizan desde la legalidad para defender intereses colectivos y para hacerle exigencias al estado reflejando sus interese en las decisiones de este. La sociedad civil que existe es gremial y obedece a intereses de los sectores poderosos. La sociedad civil democrática, que defienda intereses populares es  débil y pequeña. Esto demuestra un tejido social poco denso, fácilmente rompible. Conclusión: Sociedad civil débil y tejido social roto.
La dirigencia política, que ha gobernado en el país y en sus regiones, es la responsable de este déficit. Ellos han manejado la educación con criterios clientelistas, politiqueros, con poca preocupación por los contenidos de lo que se enseña. Les preocupa la cobertura, porque más niños en la escuela representan más necesidad de aulas e infraestructura y por lo tanto, más contratos, más jugosas prebendas, más maestros que nombrar y mayor clientela para perpetuarse. Personas con poca ilustración y pensamiento crítico, son seres humanos más maleables y vulnerables políticamente.
A los políticos tradicionales le conviene que los habitantes de sus ciudades no comprendan sus discursos cargados de lugares comunes, de mentiras, de promesas incumplibles y de proyectos sin soportes. De ahí salen sus votos. No les importa que los ciudadanos se organicen, salvo a favor suyo para generarles respaldos. Gobiernan solo con clientelismo. Donde ocupan un cargo público, trastean sus seguidores para mantener su cauda. Ellos, los que mantienen a la gente en la ignorancia y desorganización, se preocupan ahora por la indiferencia y apatía de la gente. Y quieren que vote por ellos. ¡Qué sinvergüenzas!

@agustinangarita